4/2/07
28/1/07
Habichuelas

Así llama mi hermano a una teoría que, resumidamente, viene a decir que las coincidencias puede que no sean coincidencias.
Seguro que os ha pasado alguna vez que hacía tiempo que no veíais a una persona; un día, de pronto, pensáis en ella, y poco tiempo más tarde, os la encontráis por la calle u os llama por teléfono. ¿Casualidad? Mi hermano y yo decimos "habichuelas" (algún día explicaré el por qué de ese nombre).
Bueno, pues eso me ha pasado a mí con ese cuadro. Lo ví por primera vez en una revista de decoración, y me gustó tanto, que recorté la página para intentar localizar el autor.
Le mostré la fotografía a dos licenciadas en Historia del Arte, a un profesor de arte de un instituto, lo busqué por Internet... nadie lo conocía. Llegué a pensar que tal vez era una pintura original del dueño de la casa que aparecía en aquella revista de decoración, hasta que ví un vídeo de una canción de Luis Miguel donde el cuadro es el protagonista (bueno, mejor dicho la mujer que está pintada y sale del cuadro y se enrolla con el Luismi, pero eso es otra historia), y entonces pensé que debía ser conocido.
Otro día, en la sección de cuadros de El Corte Inglés, lo ví. Estaba realizado en madera, en relieve, muy chulo, valía 750 euros, pero se vé que no valía tanto porque no tenía na más que la etiqueta del precio y, por supuesto, ningún dependiente supo decirme el nombre del cuadro o el artista.
Total, que de esto hace ya algún tiempo, pero hace dos días, desayunando en casa de mi madre, no sé por qué, volví a sacar el tema del cuadro y de mi empeño en saber más de él. Esta mañana, buscando cuadros de Klimt, he entrado en una página donde lo he encontrado: ¡¡¡ y tenía título, autor y hasta el museo donde se encuentra!!!
Y lo mejor de todo, ¡puedo comprarlo on-line! Así que... espero que muy pronto será mío (bueno, el original no, una copia, claro).
¿Coincidencia? ¿Habichuela? Me da igual, yo, como decía Macario ¡qué contenta estoy!
Ah, por cierto, el cuadro se lla "Flaming June, 1895", y el autor es Frederick Leighton.
Saludicos.
27/1/07
Hoy me siento ¡ploff!

Pues eso, que hoy me siento como la mujer de la fotografía.
Y eso que sólo son las diez de la mañana. Como la sensación de pesadez vaya aumentando a lo largo del día tendré que cambiar la foto por la de Moby Dick.
¿Por qué unos días te despiertas diciendo "Tiembla Schiffer" y otros pasas de largo delante del espejo? Hoy es uno de esos días... de los de la Schiffer no, de los de los de no lavarte la cara por si de reojo te ves en el espejo y te hace daño la realidad...
No, no es tan tremendo, es que hoy me siento ¡ploff!
21/1/07
Listas
Tengo un montón de cosas que hacer, y no tengo ganas de hacer ninguna.
Tengo que estudiar (es mi última oportunidad de sacar la asignatura que me queda sin tener que cambiarme al Plan de estudios Nuevo). Pero no tengo ánimos, me he vuelto "tonta". No sé si ha sido la tele o el tiempo que hace que no estudio, pero ya no retengo (el alzheimer sería una buena excusa, pero es pronto, así que no me sirve). En fin, que a ver si diciéndolo mucho me obligo a coger los apuntes.
Tengo que limpiar la casa. Ésta es la excusa que uso siempre para no ponerme a estudiar. ¿Cómo voy a estudiar tranquila sabiendo que está la casa patas arriba? Pero tampoco es que haga limpieza "a fondo": no puedo tirarme todo el tiempo limpiando con lo muuuuuchooo que tengo que estudiar, así que... ya limpiaré otro día (y ordenaré el despensero, limpiaré el garaje, los azulejos de la cocina también pueden esperar...).
Y además, tengo que limpiar el jardín, que está tan asilvestrado que parece la jungla del Amazonas. Veremos a ver si el día que me anime a salir a limpiarlo no me sale una anaconda de ésas. Y lo mejor, es que se supone que me encantan las plantas... Pero claro, me siento culpable de dedicarme a caprichos y no estudiar o limpiar, que es más necesario.
Total, que me he dado cuenta de que soy Doña Excusa Perfecta, ya que tengo excusa para todo, y eso que no hemos hablado de hacer dieta (eso lo dejo para otro día, que ya me estoy deprimiendo bastante). En fin, que me he hecho una lista y un plan de horarios, para ver si por fín empiezo a cumplir las cosas de mis listas, ya que creo firmemente que el hacerlo me subirá el ánimo, que últimamente lo tengo por los tobillos.
Os iré informando.
Prima-veritis
En el mensaje anterior, os hablé de la gata que encontramos. Pues bien, cuando la llevamos a casa, entré en Internet para buscar consejos y cuidados de los gatos (no tenía ni idea). Entre los resultados que el dios Google me mostró, aparecía un blog de una tal prima-veritis, que hablaba de que le gustaría ser gato para estar tumbado al sol, como los gatos que ella veía en las terrazas.
Por curiosidad, entré en ese blog, y me he enganchado. Me encanta como escribe, me identifico en muchas de sus opiniones acerca de tantas cosas y, sobre todo, me gusta como hace que, al contarte cuestiones cotidianas, esbozes una sonrisa. Por otro lado, también tiene una historia de amor extramatrimonial y no correspondido como a ella le gustaría, pero eso es otra historia.
Luna Inés
Dos noches antes de que terminase el 2006, a la salida de una cafetería, encontramos un gato naranja debajo de nuestro coche. Eran casi las dos de la madrugada, y hacía frío. Todavía no sé por qué, pero mi marido la llamó (era una gata) y vino hacia nosotros. Se dejó coger y acariciar y, sin mediar palabra, arrancamos el coche y nos la llevamos a casa.
¿Por qué lo hicimos? Todavía no lo sabemos. Ni a él ni a mí nos han gustado nunca los gatos. Siempre habíamos dicho que, en el improbable caso de que nos decidiésemos a tener una mascota, sería un perro. Y ya ves.
En fin, la cuestión es que al final se quedó con nosotros una semana. Ahora está en la casa del novio de una de mis hermanas, viviendo una pedazo vida de gata y siendo la niña mimada. Inexplicablemente, y a pesar de todos mis prejuicios, cuando la regalé, lloré. Fue el día de Reyes, y ha sido el peor de todos los que recuerdo.
Parece mentira lo que te puede hacer sentir un animal en sólo unos días y lo mucho que se le puede echar de menos. Ni que decir tiene que ahora han cambiado mis sentimientos acerca de los gatos.
Por cierto, el nombre de Luna Inés es el que le pusimos a la gata: Luna, porque apareció una noche de luna llena, e Inés, porque fue inesperada.
Ta lueguico.
¿Por qué lo hicimos? Todavía no lo sabemos. Ni a él ni a mí nos han gustado nunca los gatos. Siempre habíamos dicho que, en el improbable caso de que nos decidiésemos a tener una mascota, sería un perro. Y ya ves.
En fin, la cuestión es que al final se quedó con nosotros una semana. Ahora está en la casa del novio de una de mis hermanas, viviendo una pedazo vida de gata y siendo la niña mimada. Inexplicablemente, y a pesar de todos mis prejuicios, cuando la regalé, lloré. Fue el día de Reyes, y ha sido el peor de todos los que recuerdo.
Parece mentira lo que te puede hacer sentir un animal en sólo unos días y lo mucho que se le puede echar de menos. Ni que decir tiene que ahora han cambiado mis sentimientos acerca de los gatos.
Por cierto, el nombre de Luna Inés es el que le pusimos a la gata: Luna, porque apareció una noche de luna llena, e Inés, porque fue inesperada.
Ta lueguico.
6/12/06
Un blog... ¿para qué?
Pues, porque a veces tienes ganas de contar algo de lo que te sucede o se te ocurre, chorradas o cosas sin importancia (aparentemente, porque su importancia tendrán, si no no las contarías). Cualquier cosa que me haya hecho sonreir, llorar, preocuparme, emocionarme... son cosicas para ser contadas ¿no?
Lo ideal sería sentarse con amigos a tomar un café y comentar todas estas cosicas, pero a veces, por desgracia, ésos amigos ya no están o están tan ocupados que apenas los ves. Pero me he dado cuenta, de que, por mucho lio que tenga, la gente entra todos los dias a Internet. Por eso creo que, dadas las circunstancias, éste es un buen sitio para contar nuestras cosicas, porque es rápido, no hay que desplazarse ni arreglarse... pero en un click tu amigo te cuenta esas pequeñas cosas que al fin y al cabo son las que diferencian un día de otro.
Espero que mis amigos entren por aquí a leer mis cosicas, al igual que yo entro a leer las suyas, pero que eso no sustituya nunca a ése café que nos tomamos juntos de cuando en cuando.
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